Posteado por: rodriguezpascual | 25 diciembre 2010

El zangarrón de Sanzoles.


El zangarón de Sanzoles.

Francisco Rodríguez Pascual.


I.El pueblo

Sanzoles es un topónimo sacro que corresponde a San Zoilo, titular de la única iglesia parroquial. De dicho santo se saben pocas cosas: monje, enterrado en Salamanca, alque se atribuye ser abogado del mal de oídos. El pueblo tiene una superficie de 25,85 km2. Su altitud es de 719 m. Se halla situado en una pequeña loma, protegida por Peña Tajada (la del romancero zamorano), Las Llaves, La Bubilla y El Cuco. Dista 17 km de Zamora. Confina, según el catastro de Ensenada, con el despoblado de Santa María del Valle, Toro, Venialbo y Casaseca. El término está bañado por el arroyo Talasado, que baja de El Maderal. Su clima es ventilado, templado y saludable.

El pueblo, integrado antiguamente por el núcleo urbano, algunos albergues y los despoblados de Valdemimbre y Arabayas, ha asumido la arquitectura de la región: casas bajas de tapial o adobe, distribuidas de forma a veces sinuosa en calles con frecuencia empinadas. Tuvo cárcel propia en épocas pretéritas. Madoz (1865) habla también de la existencia de la ermita de San Sebastián, aunque ya en estado ruinoso; fue la sede de una importante cofradía con el nombre del santo. Es difícil señalar cuándo se produjo el primer asentamiento humano en la zona. ¿Acaso en tiempos prehistóricos? Los romanos dejaron la secuela de su paso por estas tierras, como un magnífico sarcófago de pi edra y otros restos arqueológicos en la dehesa de Valdemimbre. En 1290 se habla ya de Sanzoles como de pueblo constituido. Desde tiempos remotos, fue villa de un señorío dependiente del cabildo de la catedral de Zamora. Después de padecer diversos avatares, fueron desarmotizadas sus tierras en 1842-43.

La riqueza fundamental del pueblo ha estado constituida por el cultivo de cereales y legumbres y la cría de ganado. Pero pertenece a Tierra del Vino; por eso, tienen especial importancia sus caldos. Escribía Faustino Gómez Caravias en 1884: “Su terreno bastante fértil está cubierto en gran parte de excelente viñedo, que produce los esquisitos, renombrados y apetecidos vinos de Sanzoles, que casi compiten con los del mismo Toro”. Felipe Olmedo (1905) añade por su parte: “Entre todos estos productos descuella el rico vino que en abundancia produce y que se exporta principalmente a la provincia de Salamanca. Distínguese por la gran cantidad de azúcar que contiene, buena coloración y riqueza alcohólica”. Aún hoy sus bodegas, ubicadas en las laderas, ofrecen caldos exquisitos a propios y extraños.

La población de Sanzoles ha variado (sobre todo ha decrecido) con el correr de los años, aunque no se ha visto especialmente afectada por el moderno fenómeno de la emigración. He aquí algunos datos acerca del número de habitantes:

1900: 1.650 h.

1910: 1.544 h.

1920: 1.420 h.

1975: 891 h.

La gente es vitalista, extrovertida, orgullosa de su identidad y enormemente hospitalaria. Como dice un sanzoleño, “aquí nadie se siente ni lo consideran forastero”. Además del zangarrón, existen otras costumbres ancestrales en Sanzoles, dignas de reseñar:

1ª. La cuartilla. A ella alude un rapsoda local:

Es costumbre muy notoria

y antigua en este lugar

que el que aquí adquiere una novia

la cuartilla ha de pagar.

2ª. La Hoguera de Reyes: celebración del fuego en el solsticio de invierno.

3ª. La plantación del Mayo, que corre a cargo de los quintos del año.

4ª. La Boda simulada, que se celebra con una ritualidad abundante y jocosa durante los carnavales.

5ª. Las corridas de gallos, frecuentes en toda la comarca.

6ª. Las águedas, famosas sobre todo en tiempos pasados; ha existido una importante cofradía de Santa Águeda, radicada en la iglesia parroquial.

Pero, entre todas las costumbres y celebraciones, ha sido y es la Función del Zangarrón la más llamativa y la que mejor representa la idiosincrasia del pueblo.

II. Leyenda acerca del origen.

Todos los que se han acercado al tema del zangarrón sanzoleño hacen referencia a una leyenda sobre su origen, transmitida por vía oral hasta nuestros días. Aseguran que no existe documentación escrita acerca de este punto. Así lo dice en verso Juan Ignacio Martínez de la Fuente (1914):

“Nadie explicárselo puede;

son costumbres que aquí rigen.

Ni papeles revolviendo

ni en los archivos buscando,

se halló lo que estamos viendo,

ni cómo vino ni cuándo.

Tan antigua debe ser

la rarísima función,

que ya se debió perder

la causa de su invención.

Mas, como dice el refrán

que costumbres hacen leyes,

tan respetadas están

como órdenes de los reyes”.

La leyenda es conocida por todo el pueblo, remontándose su aparición a tiempos difíciles de precisar. Escribí sobre ella hace muy poco: “La representación popular (del zangarrón sanzoleño) está vinculada a la fiesta de San Esteban. Una inversión de roles hace que el santo protomártir y diácono (protector de los mozos) aparezca protegido por esa encarnación del mal que es el zangarrón; éste defiende al santo y a los danzantes que evolucionan en torno a su imagen. Una leyenda acerca de la primera estancia del zangarrón en el pueblo sanciona culturalmente el extraño trueque. En tiempos remotos (algunos sitúan el suceso en plena Edad Media), una peste terrible diezmó el pueblo de Sanzoles. Los vecinos recurrieron angustiados a San Esteban, al que profesaban gran devoción. Pero el santo, al parecer, se mostró remiso ante las demandas vecinales, que duraron varias semanas. Entonces, el cura se decidió a sacarlo en procesión, cosa que desagradó a la mayoría de la gente, la cual, amotinada, lanzó piedras al santo (referencia inequívoca a su lapidación), conminándole a que abandonase el lugar. De improviso, apareció en el pueblo un enmascarado, ataviado de forma estrafalaria, que defendió al santo y reprochó al vecindario su conducta, Las palabras del desconocido y su atuendo extravagante atrajeron la atención del público, que fue detrás de él, salvándose así la embarazosa situación. Según algunas versiones el enmascarado era un vecino del pueblo; según otras, un extraño de procedencia ignota o mítica”.

Existe diversidad de matices en la leyenda, teniendo en cuenta sus diferentes versiones. Quiero cerrar este apartado con una narración inédita en verso sobre la misma, debida a la pluma de mi buen amigo Santiago Esteban (76 años), conocido en Zamora como el “relojero de Sanzoles”. Es un entusiasta y gran conocedor del zangarrón de Sanzoles. Recibió una información valiosísima de su abuela Escolástica, que murió a la edad de 90 años, conservando una excelente memoria. Santiago Esteban ha escrito cosas sobre el zangarrón y otros temas en El Correo de Zamora (1968) y en la desaparecida Carpeta del lunes. Transcribo literalmente el rimero de versos de Santiago Esteban para solaz del posible lector:

Dicen que hace mucho años

surgió la peste en Sanzoles,

muriendo desde los viejos

hasta niños como soles.

Todas las gentes pedían

al bendito San Esteban

que de ese terrible mal

el santo los protegiera.

Como el santo no podía

con esa peste fatal,

se creyeron no querían

y lo tomaron a mal.

No volvieron a la iglesia

a hacer súplicas al santo,

por creer que no quería

librarlos de tanto llanto.

El cura tuvo la idea

de sacarlo en procesión;

mas, cuando iba por las calles,

el pueblo se amotinó.

Empezaron a insultar

y tirar piedras al santo,

mientras algunos decían:

¡márchate!, ¡que desencanto!

Al ver tan gran sacrilegio

un devoto de esta imagen,

se fue corriendo a su casa

y se vistió estos ropajes.

Se rodeó por el cuerpo

una manta de las mulas;

unos cencerros de vaca

se colocó en la cintura;

una media color blanco

y otra color colorado;

unas vejigas hinchadas

en el extremo de un palo;

de papeles de colores

una coleta colgando,

con una horrible careta:

así marchó hacia el santo.

Con el ruido de cencerros

y aquella cosa tan rara,

toda aquella muchedumbre

de pronto quedó asustada.

Pero éste no se detuvo,

sino que pasó corriendo;

y la gente, aunque asustada,

se le fue detrás corriendo.

Dejando al santo tranquilo,

sin ninguna protección

pudo volver a la iglesia

gracias a aquel bicho raro

que se llamó zangarrón:

Víspera del Zangarrón:

todos los mozos del pueblo

corren con grandes cencerros

con “estrepidante” son.

Cada noche lo hacían

para espantar a la peste,

y que el santo no podía

ni con milagro celeste:

Corrían calles y plazas

cargados con los cencerros

hasta que apuntaba el día,

asustando hasta a los perros.

Por fin ya no muere nadie

ni con lunas ni con soles

“la peste marchó –gritaban–;

ya quedó libre Sanzoles”.

III. Los personajes

Existe en la mascarada invernal de Sanzoles una figura estelar y en cierto modo única: el Zangarrón. En torno a la misma girarán todos los actos profanos o sacro-profanos del día de San Esteban. Al zangarrón acompaña siempre un séquito de danzantes. Antiguamente estaba compuesto por once vecinos del pueblo, de cualquiera edad, que se ofrecían voluntariamente a bailar y participar en el festejo. Desde 1920 lo vienen haciendo los mozos que entran en quintas. Siempre han sido once los danzantes. Actualmente, si no hay quintos suficientes, piden ayuda a los mozos de otra quinta menor o mayor. Los danzantes distribuyen sus funciones en estos personajes:

– Dos mayordomos (primero y segundo).

– Cuatro bailonas.

– Dos tocadores.

– Tres asadores.

En otros lugares de estas mismas páginas se alude a las funciones de los Danzantes en la actualidad. En épocas pretéritas fueron más abundantes y se desarrollaban a lo largo del año. Resumimos estos cometidos (los antiguos y los modernos) de la siguiente manera:

1. Mayordomos. Son los dos de mayor edad. Son los encargados de alumbrar a San Esteban durante todo el año y de dar la Paz en la Misa Mayor del día del Zangarrón

y de otros días festivos. Es importante el papel que desempeñan en alguno de los bailes.

2. Bailonas. Son los que tienen el cometido de dar o felicitar las Pascuas y Año Nuevo. Ayudan en la Misa del día del Santo.

3. Tocadores. Tocan la pandereta cuando se recorre el pueblo para dar las Pascuas. También ayudan a Misa, como las Bailonas.

4. Asadores. Llevan en la punta de sus espadas todo lo que les han dado relacionado con la matanza: chorizo, tocino… Actualmente sólo el Asador Mayor recoge con la espada los productos del cerdo. Él es el último en las filas y se encarga de hacer la venia a San Esteban con el pendón de la iglesia.

A estos personajes, que son adicionales y que tal vez pertenecieron originariamente a un grupo de danza religiosa, hay que agregar el del tamboritero, dirigente del festejo, y el del cotanero o ecónomo, encargado de guardar el dinero y hacer las cuentas.

1. Vestimenta del Zangarrón

a) Prendas interiores

– Calzoncillo largo y camiseta de manga larga, para impedir que la vestimenta exterior de lana toque la piel y la irrite.

– Dos fajas en torno a la cintura para impedir que los cencerros y la hebilla del cinto de que penden produzcan rozaduras o llagas.

b) Prendas exteriores

i. Antiguamente Se cubría el cuerpo con dos mantas de mula que no se cortaban para poder usarlas después; iban sólo cosidas. Lo que sobraba de la manta se recogía en la entrepierna y en los sobacos. Esta indumentaria resultaba incomodísima para correr.

ii. En la actualidad

– Chaqueta y pantalón, también de manta de lana. Suelen ser de cuadros marrones de varios tonos, simulando las antiguas mantas de las mulas.

– Medias hasta la rodilla, también de lana. Cada una es de un color: blanca la de la pierna derecha y roja la de la izquierda. Van adornadas con dos borlas colgantes, de color contrario al de cada pierna.

– Especie de mandil o peto, que va desde el cuello hasta la entrepierna. Es de color rojo con algunas rayas verdes, recordando un poco la bandera zamorana.

– Bolsa de lona colgada a la bandolera; tiene color rojo, con algunas rayas azules y amarillas. Antiguamente se llevaba una cebadera de los burros. Este zurrón o recipiente se utiliza para guardar las peras que el Zangarrón ha quitado a los chiquillos.

– Bolsa o calcetín de lana en la mano izquierda; antiguamente era de piel de gato. En ella se guardan las monedas que dan al Zangarrón.

– Dos pieles de animales (conejos o corderos) que rodean los tobillos. Han de ser de color blanco.

– Botas fuertes de cuero al estilo del país.

– Instrumentalidad:

• “Baraja” de cencerros en la cintura o al hombro; tradicionalmente ha estado compuesta por tres cencerros y dos esquilas de bronce.

• Vergajo o látigo hecho del miembro de un toro; con él el Zangarrón golpea al que coge a la carrera.

• Palo que termina en vejigas hinchadas de cerdo o vaca; con ellas golpea el Zangarrón a los chiquillos.

Careta: La pieza más importante del disfraz. Cubre la cabeza y parte de la espalda. Es de cuero negro, con bigotes, cejas y perilla de cerdas de mula blanca. La nariz es de color rojo. En la parte cimera va una rosa de cintas de diversos colores; de ella parten cintas sueltas, también polícromas, que cubren la espalda a manera de penacho. Debajo del penacho de cintas cuelgan dos pelotas y un palo, forrados de tela encarnada. Semejan los testículos y el miembro del varón. Según algunos vecinos, esto significa que siempre habrá algún macho en Sanzoles que encarne el Zangarrón, pues sólo un macho lo puede encarnar.

2. Vestimenta de los Danzantes

Todos llevan leguis en las piernas, desde la rodilla al tobillo. No se pueden desprender de los mismos hasta que termine la Función. Como se sabe, los leguis son de cuero y tienen forma tubular; los ha empleado el ejército de caballería.

Mayordomos, Asadores y Tocadores portan capotes negros y largos hasta la rodilla. Tampoco los pueden dejar, ni de día ni de noche, mientras dure la Función. Son de paño tosco y con mucho vuelo, resultando bastante pesados.

– Las Bailonas lucen una banda ancha, cruzada desde el hombro hasta el costado, con los colores de la bandera de Zamora. Por la noche llevan capote o abrigo para resguardarse de los rigores invernales.

– Los Mayordomos llevan unas espadas cuando recorren el pueblo para dar las Pascuas y pedir el aguinaldo.

– Los Tocadores llevan panderetas, que hacen sonar en las puertas cuando piden la limosna y felicitan las Navidades. Cada uno de ellos va acompañado por dos Bailonas.

– Los Asadores (mayor y menores) portan sendos sables militares, que reciben el nombre de “asadores”. En ellos pinchan todo lo relacionado con la matanza que les dan los vecinos.

3. Vestimenta del Tamboritero

El tamboritero es, como dijimos, el director de la Función. Sobre él recae la responsabilidad de los actos que integran el festejo. Su atuendo no difiere del tradicional de esta comarca de Tierra del Vino en su vertiente festiva.

IV. La función del Zangarrón

Existen impresas y sin publicar varias narraciones/descripciones de la Función del Zangarrón de Sanzoles. Voy a utilizar la elaborada –a petición mía– por José Javier Sánchez, joven entusiasta de la fiesta de su pueblo y que ha sido zangarrón años atrás. Está realizada con esmero y abundancia de detalles, después de una exhaustiva recogida y criba de datos. Tiene todas las garantía de acierto, según he podido comprobar. Al final añadiré matices y aclaraciones para completar el relato.

1. Elección del Zangarrón

Se inicia la Función con la última reunión de los quintos del año; se hará un mes antes de Navidad, aproximadamente. En ella se juntan los quintos y quintas que han participado ya en varias celebraciones tradicionales: hoguera de Reyes (noche del 5 de enero), puesta del Mayo (1 de mayo); matanza de gallos y conejos (carnavales); boda simulada del quinto y la quinta de mayor edad (también en carnavales)… Todos estos festejos han ido acompañados de bailes y grandes banquetes, preparados por las madres de los quintos, a los que se invita a familiares y amigos. En la reunión anteriormente mencionada se procede a elegir el zangarrón del año entre los diversos aspirantes; si no hay acuerdo, se echa a suerte. También se señala el puesto de cada uno en las filas de danzantes, aunque el tamboritero tiene facultad de cambiarlos si lo juzga oportuno. El último de la fila es el que levantará el pendón y hará las venias a San Esteban; por eso tiene que ser forzudo. También se acordará a quién corresponde estar en la taquilla del baile y en la puerta.

Terminada la junta, cada uno conoce su misión y comienza a procurarse lo necesario para el festejo: castañuelas, leguis o polainas, etc. En el pueblo, que ya conoce el resultado de la reunión, se oyen los primeros comentarios: ¿será bueno o malo el zangarrón elegido? Seguramente que éste se halla dispuesto a “reventarse”, si es preciso, para no dejar en feo a su quinta; para ello, se preparará a fondo corriendo o haciendo “footing” todos los días, con la ilusión de estar en plena forma al llegar la Navidad.

2. Ensayos

Los ensayos de los quintos empiezan el día después de la Purísima (9 de diciembre). Antes han ido a casa del tamboritero para pedirle que toque en la Función, a lo que accede después de dejarse rogar. Se reunirán todos los días para los ensayos a las nueve de la noche y en un lugar previamente concertado. El que falte o llegue tarde pagará la multa correspondiente, que cobrará el tamboritero. El Asador Mayor es el encargado de sonar el caracol, convocando a los ensayos, que se celebrarán diariamente hasta el mismo día de Navidad por la mañana, ya que por la tarde se tienen las Vísperas.

Los ensayos de los tres primeros días suelen ser a puerta cerrada, aprendiendo en ellos las evoluciones principales de los bailes del Niño, del Pasacalles y de las Tres Filas. Cuando ya salen decorosamente, se permite entrar a la gente; pero con la condición de que no molesten a los danzantes. Si alguno se extralimita, será castigado con el vergajo por el Zangarrón. El primer ensayo suele versar sobre el modo de decir o felicitar las Pascuas. Los quintos, uno a uno, van hacia el tamboritero, mientras dicen:

– ¡Ave María Purísima! ¿Da usted su permiso?

– ¡Adelante! Buenos días.

– ¿Quién recibe las Pascuas?

El tamboritero da el nombre de un vecino cualquiera del pueblo. El quinto prosigue:

– Que tenga usted Felices Pascuas en el Nacimiento del Hijo de Dios, con muchos aumentos de Gracia, espirituales y corporales, en compañía de su padre, esposa, hijos, hermanos y personas de su mayor agrado.

El tamboritero –que se ha hecho cargo del vergajo– pegará al quinto que se haya confundido u olvidado algún familiar. El Zangarrón es el último en pasar. Terminada la prueba de las Pascuas, se inicia el ensayo del primer baile y de los siguientes. El tamboritero coloca a los danzantes según lo crea conveniente, teniendo en cuenta su destreza y estatura.

3. Reparto de castañuelas, panderetas, espadas…

Un día o dos antes de Navidad, el Zangarrón reparte las castañuelas de diversos colores, conforme al puesto de cada uno en las fiestas:

– Mayordomos: marrones.

– Bailonas: rojas.

– Tocadores: blancas.

– Asadores: negras.

También se entregan las panderetas de los Tocadores, las espadas de Asadores y Mayordomos, las bandas de las Bailonas y los capotes de los Danzantes. El Zangarrón recoge el traje para limpiarlo. Todas estas prendas son de propiedad colectiva.

4. Las Vísperas (25 de diciembre)

La noche del día 24 (Noche Buena) ya empiezan los mozos a “correr los cencerros” hasta altas horas de la madrugada. Es tradición no dejar dormir a los vecinos. A las siete de la tarde acude el personal, con cencerros atados a la cintura, a casa del Zangarrón para desafiarlo a la carrera. Este castigará con el vergajo a quien se le ponga delante. Llegan los quintos con el tamboritero al que han ido a buscar. Se forman la filas, yendo los quintos vestidos con los capotes y los leguis, de los que no se desprenderán hasta que finalice la Función el día siguiente por la tarde. Las filas de quintos, con el tamboritero al frente, comienzan el descenso por las calles principales al son de la gaita y el tamboril. El Zangarrón va vestido como un quinto más: capote y leguis. El y el último quinto de las filas protegen con sendos vergajos el grupo del público asistente que trata de incordiar y molestar a los danzates. Finaliza el recorrido en la parte baja del pueblo: las Cuatro Calles. Entonces el Zangarrón se va a la cama a descansar, ya que al día siguiente tiene que levantarse muy pronto para enfrentarse –vestido ya de zangarrón– a todo el pueblo.

En este preciso momento comienzan las guardias. Las realizan los quintos de dos en dos, según su puesto en las filas. Duran dos horas. Durante las mismas, aquellos a quienes corresponda hacerlas cuidarán, armados de vergajos, de que ningún quinto se quite el capote ni los leguis a lo largo de la noche. También se preocuparán de que la baraja de cencerros no cese de sonar en todo ese tiempo. Finalizadas las dos horas de guardia, los quintos salientes entregan a los entrantes los vergajos y la baraja de cencerros en un lugar previamente concertado.

La bodegas del pueblo permanecen abiertas toda la noche, las pandas de jóvenes van de unas a otras haciendo sonar los cencerros. Por eso, es muy difícil que alguien duerma esa noche en Sanzoles. Ya de madrugada, sobre las cinco aproximadamente, se hacen las tradicionales sopas de ajo en las mismas bodegas. Un poco más tarde se prepara el chocolate, Conviene reseñar que, a lo largo de toda la noche, se mantienen encendidas hogueras en la entrada o en el interior de las bodegas. La leña debe ser robada, según tradición antiquísima. Se trata, por consiguiente, de un “robo ritual”.

5. La función del Zangarrón (26 de diciembre)

a) Vestición, prueba y convocatoria

El Zangarrón se levanta prontito. Comienza a vestirse o, mejor, a ser vestido por manos peritas en la materia ante la mirada del algunos curiosos. Las prendas del traje van cosidas unas con otras, a fin de conseguir un perfecto acoplamiento al cuerpo. Una vez vestidos, sale a correr un poco, sin careta, para “sudar el cuerpo” y comprobar la resistencia de los cosidos, que deben durar todo el día. Después de la prueba, el Zangarrón, sin careta y envuelto en una mata, va a casa del Asador Mayor (el último quinto de la fila) hacia las siete de la mañana. Los dos marchan a buscar al tamboritero. Con él, van llamando a las puertas de los quintos, que se reúnen en casa del Zangarrón. Allí, formados en filas, comen las sopas de ajo. Mientras tanto, se va concentrando la gente afuera, en la calle. Casi todos traen cencerros, con los que hacen un ruido ensordecedor. Los jóvenes suelen lucir un aspecto deplorable, ya que han dormido poco –quizás nada– y han bebido más de la cuenta. Jóvenes, niños, viejos… esperan con impaciencia la salida del Zangarrón cuando ya está comenzando a amanecer. Se le coloca al fin la careta, protegiendo la nariz con una tirita y la frente con un pañuelo, con el fin de amortiguar la presión del cuero.

b) Comienza la función

El tamboritero es el primero en salir de casa del Zangarrón. Le siguen después los quintos o danzantes. Por último aparece el Zangarrón, que es recibido con un terrible e interminable estruendo de cencerros. Él va a ser el rey de la fiesta y el amo del pueblo durante algunas horas. Se tiran cohetes y bombas. Los quintos forman las filas. El tamboritero rompe a tocar el baile del Pasacalles. Comienzan las carreras, las caídas, los golpes… A lo largo de todo el día, el Zangarrón tiene que demostrar una gran fortaleza y resistencia para dejar bien a su quinta.

c) Baile, Pascuas, limosna…

Ya ha salido el sol, cuando se llega al final del recorrido: las Cuatro Calles. Vecinos y forasteros que han acudido a la fiesta se colocan a ambos lados de la carretera para que se pueda realizar con holgura uno de los bailes: El Zangarrón transita, carretera arriba y carretera abajo, el espacio libre para defender “a palo limpio” la fila de danzantes del acoso del público, que suele ser muy fuerte en esta ocasión. Acabado el baile, los quintos recorren el pueblo para felicitar las Pascuas y pedir el aguinaldo. Para ello, bailonas, tocadores y asadores se distribuyen las diversas zonas de la localidad. El Zangarrón y los mayordomos pasan por todas las calles del pueblo Desde este momento, el Zangarrón abandona el vergajo y toma un palo que remata en vejigas infladas de cerdo o vaca para golpear a los chiquillos. El Zangarrón no puede hablar al felicitar las Pascuas y pedir la limosna. Solamente le está permitido llamar a las puertas, golpeándolas, y colocar la bolsa para recibir el aguinaldo. Los quintos sí “recitan las Pascuas” a los vecinos, si quieren obtener la limosna. Pero tienen que estar sobre aviso, ya que si se encuentran con el Zangarrón y éste logra atraparlos, les quita el dinero recolectado, que luego tienen que reponer de su bolsillo para el fondo común de la quinta. Una vez terminado el recorrido del pueblo, los quintos y el Zangarrón se reúnen en una cocina del pueblo, donde les esperan madres de los quintos y el tamboritero para almorzar. Ellas se encargan de preparar todas las comidas del día.

d) Misa

Cuando han acabado de almorzar, salen todos al exterior. Allí les espera una muchedumbre de jóvenes con los correspondientes cencerros. En grupo se dirigen, bailando el Pasacalles, a la Misa Mayor. Durante el trayecto, el Zangarrón no puede pegar a nadie. Pero tampoco a nadie le está permitido incordiar o molestar a las filas de quintos. Todos deben ir delante o detrás de los danzantes. En la Plaza Mayor les espera el pueblo entero, para participar en la ceremonia religiosa. Los quintos entran en la iglesia en dos filas, manteniendo el orden previamente establecido. Hacen la venia al altar y se sitúan en los dos bancos delanteros. Salen del templo por el mismo orden.

El Zangarrón no puede entrar en la iglesia ni oír la misa. Espera fuera, pero en medio de una gran cencerrada, que no cesará de sonar hasta que finalice el acto litúrgico.

e) Procesión, baile del Niño…

Terminada la misa, los cuatro quintos con el cargo de bailonas –son las que llevan bandas en lugar de capotes– salen bailando marcha atrás, encarando a San Esteban y al tamboritero que va junto a él. Un vecino saca el pendón parroquial, situándose también al lado del Santo. La procesión cosiste en dar una vuelta a la iglesia. Los quintos siguen bailando marcha atrás para no perder la cara a la imagen. Esto hace más difíciles –y también más hermosos y espectaculares– los diversos pasos y evoluciones de la danza.

Una vez dada la vuelta, se coloca al Santo en un altar, situándose a su lado el tamboritero y el pendón levantado. El Zangarrón hace corro entre la gente que llena la plaza. Los quintos se colocan en una sola fila para bailar el tradicional Baile del Niño. Durante el mismo, los asistentes no pueden molestar a los danzantes, pero pueden desafiar al Zangarrón desde fuera del corro para que corra tras ellos. Cuando ya ha concluido el baile, se hacen con el pendón las venias a San Esteban. El encargado de realizarlas es el último quinto de la fila, llamado Asador Mayor. El pendón resulta muy pesado pero el mozo designado tiene que levantarlo a pulso para demostrar su fortaleza. Se hacen tres venias. El Zangarrón, burlándose, las simula también detrás del quinto con el palo de la vejiga. A continuación, bailando marcha atrás, se introduce el Santo y el pendón en la iglesia. La gente se traslada a la puerta de la casa-curato.

f) Bailes de las dos filas

Hacia allí se dirigen también los dazantes y el Zangarrón bailando el Pasacalles. Cuando llegan, el lugar está abarrotado de público. En este momento se baila el famoso Baile de las dos Filas. Mientras, el Zangarrón tiene que demostrar de manera especial su ligereza y resistencia en las carreras. Los asistentes lo desafían, mostrándole peras o dinero (billetes) desde lejos para que corra tras ellos y los atrape, si es que puede. Tiene que pillar al retador si desea llenar la bolsa o morrala. El Zangarrón hace muchas, muchísimas carreras, hasta quedar agotado. Cuando finaliza el baile, el Zangarrón, los quintos y el tamboritero entran en casa del cura, invitados por él, para comer un dulce y beber una copa. La gente se dispersa por los bares con el objeto de tomar el aperitivo. Ante la puerta de uno de ellos, los danzantes bailan el último baile antes de marchar a la comida.

g) La comida del “mutis”

Ya en la cocina y con todos los quintos y quintas sentados a la mesa, se celebra la tradicional comida del “mutis”, durante la cual nadie puede hablar ni reírse bajo pena de vergajo y multa a cargo del tamboritero, que pasa a ser la autoridad indiscutible del grupo. Castiga con dureza a los que rompan el silencio. Este es difícil de guardar, ya que cada uno intenta hacer hablar o reír al vecino picándole con el tenedor o mediante cualquier otra picardía. Si algunos de los danzantes profieren una blasfemia, el tamboritero le propina doble multa y vergajazo.

La comida es servida por las madres de los quintos. Al final y como postre, el Zangarrón ofrece una pera a cada quinto de las que ha quitado corriendo a la gente. El dinero de las multas servirá para pagar el café y las copas.

h) Fin de la Función

Una vez terminada la comida, el tamboritero da permiso a los quintos para que se quiten los capotes y los leguis. Suele entonarse entonces una canción que comienza así: Camino de las Arenas camina un arriero…

El Zangarrón, que ha comido aparte arropado en una manta, se coloca la careta y recorre de nuevo el pueblo, rodeado de chiquillos, para visitar las casas que previamente le han citado con la intención de darle una propina.

Finaliza el recorrido en la plaza, donde da tres vueltas a la iglesia rozando sus paredes con el palo de las vejigas. Después hace con el mismo palo la señal de la Cruz en el suelo y revienta las vejigas, significando de este modo que ha terminado la Función del Zangarrón. El numeroso público asistente entona el himno de Sanzoles:

¡Viva Sanzoles,

pueblo hermoso…!

El Zangarrón se dirige andando a su casa para descansar. Se encuentra extenuado, pero feliz por haber realizado el sueño de todo sanzoleño: ser Zangarrón.

Por la noche, los quintos ofrecen la última sesión de baile, con la que se despide la quinta saliente para dar paso a la entrante. Una pregunta queda en el ambiente: ¿quién será Zangarrón el próximo año?

V. Los bailes

El grupo de Danzantes realiza varios bailes populares durante el día del Zangarrón y en la víspera.

1. El Pasacalles

Este baile se efectúa en los traslados de la comitiva desde la casa del Zangarrón a las Cuatro Calles, desde la cocina a la iglesia y desde la iglesia a la casa del sacerdote. Antiguamente también se bailaba en la bajada de la víspera. Se baila mientras se va caminando por las calles; de ahí su nombre. Está constituido por dos filas, una a cada lado de la calle. Los Danzantes van pasando de dos en dos de adelante para atrás, uno por dentro y otro por fuera de las filas. Los siguiente siguen el orden contrario. El  tamboritero deja de tocar la flauta. Cuando la vuelve a sonar, los dos Danzantes retroceden hasta el último puesto. Así sucesivamente, hasta  que los Mayordomos vuelven a estar los primeros en las dos filas. Con esto termina el baile (figs. 1a y 1b). Durante el mismo, el Zangarrón pasa por entre las filas, subiendo y bajando sin cesar. Figura 1a. Colocación de los danzantes

2. Baile del Niño o Fila Larga

Este baile se realiza frente a San Esteban en la plaza, cuando se saca la imagen en procesión; también en las Cuatro Calles, al final de la bajada del Zangarrón por la mañana. Al ser pequeña la estatua de San Esteban, los vecinos de Sanzoles le llaman el Niño. Sin embargo, el baile está probablemente relacionado con otros bailes del Niño (del Niño Jesús) que se celebran en la comarca por esas fechas.

Figura 2a. Colocación de los danzantes.

Figura 1b. Evolución de la danza.

El baile se hace en una sola y larga fila. Todo él evoluciona hacia el Santo, que está acompañado por el pendón. Comienza el Mayordomo Primero, al que siguen los demás.

Dan tres vueltas, cada vez hacia un lado, A la cuarta vuelta, el último se separa unos metros para atrás; a la siguiente, el penúltimo; y así hasta que sólo queda el Mayordomo Primero, que dará tres vueltas él sólo. A la cuarta, empezarán a venir para adelante, uno por uno, todos los Danzantes, hasta que de nuevo esté la fila completa. Darán todos otras tres vueltas antes de que termine el baile. El del Niño es el baile más espectacular por la movilidad de los Danzantes, las venias ante la imagen, etc. (figs. 2a y b).

Figura 2b. Evolución de la danza.

3. Baile de las Dos Filas

Se ejecuta en la puerta de la casa del Cura, después de la Misa Mayor. La técnica empleada es arecida a la del Baile que requiere mucha atención, ya que los Danzantes sólo actúan una vez cada dos vueltas. Mientras una fila hace su venia, la otra permanece en su sitio bailando pero sin avanzar. Sólo el Mayordomo Primero tendrá que ir a cruzarse con el Mayordomo Segundo (el de la otra fila); y éste, a su vez, tendrá que ir a cruzarse cuando actúe su fila. Al igual que ocurre en el Baile del Niño, en cada vuelta que dan las filas, un danzante se queda detrás. Cuando acaba el ciclo, vuelven uno a uno a su sitio (figs. 3a y b).

Figura 3b. Evolución de la danza.

Figura 3a. Colocación de los danzantes.

4. Baile de las Tres Filas o Entrecosido

Es el baile más complicado y difícil de ejecutar. Se realiza con dos filas de Danzantes,estando el Mayordomo en medio de ellas. Este baile es similar al de las Dos Filas. Pero el Mayordomo no tiene que cruzarse. Su función es distinta: se encarga de entrecoser el baile, bailando con una fila y con otra. Los Danzantes, uno a uno, evolucionan hacia él; juntos hacen la venia frente al tamboritero mientras bailan. El sistema de ir para atrás los Danzantes y, a las tres vueltas, ir retornando cada uno de ellos a su sitio, es el mismo que se emplea en el Baile de las dos Filas (fig. 4). La evolución de la danza se realiza como en la figura 3b.

Figura 4. Colocación de los danzantes.

VI. Addenda

He querido transcribir casi literalmente, con pequeñascorrecciones de estilo, el relato hasta ahora inédito de José Javier Sánchez por ser el más completo y matizado de cuantos conozco. Existen en él algunas lagunas y quizás inexactitudes que pretendo corregir en este apartado.

1. Funciones de los danzantes

Antiguamente, los diferentes personajes que integran ahora la “trouppe” de danzantes tenía funciones y cometidos específicos, incluso a lo largo del año.

a) Mayordomos (2): alumbraban a San Esteban y daban la Paz en la Misa Mayor.

b) Las Bailonas (4): daban o felicitaban las Pascuas y ayudaban a Misa.

c) Tocadores (2): tocaban las panderetas y ayudaban asímismo a Misa.

d) Asadores (3): recogían chorizos, tocino, etc. con la punta de la espada y también ayudaban a Misa. Ahora sólo el Asador Mayor recoge con la espada los productos del cerdo.

2. La manzana tentadora

Hasta hace relativamente poco, se tentaba o retaba al Zangarrón ofreciéndole sólo peras, lo cual daba lugar a múltiples y vertiginosas carreras por parte del mismo. Hay que tener en cuenta que en amplias zonas de Zamora se llama pera a la manzana, y pero a la pera. Actualmente, la chiquillada sigue enseñando al Zangarrón manzanas, peras, naranjas…, para incordiarlo y provocar su arrancada. Los jóvenes y mayores ofrecen más bien billetes al enmascarado.

Los relatos de comienzos de siglo enfatizan enormemente el momento de la tentación a través de la manzana. Juan Ignacio Martínez de la Fuente pone en boca de los chiquillos estos versos:

La pera, la pera

de mi abuela Manuela.

La verás, la verás

pero no la catarás.

Zangarrón, Zangarrón,

mata-pulgas, mata-chinches,

si no me quitas la pera

te morirás de berrinche.

– Pepe, ahí va mi pera.

– Tírala, Manuel,

con cuidado; espera

no la coja él.

– ¡Ay! ¡Me la apañó!…

Melitón Fernández Ganado rememora así sus vivencias del Zangarrón en 1907:

Yo me dirijo a la Plaza

y corriendo como un bruto

para quitarles las peras

y darles sus buenos sustos.

Tras de Chisca el Carpintero

tres vueltas di a la Plaza.

Yo decía para mí:

este chico se me escapa

•••

Yo me dirijo hacia él

con la pera en la mano;

me dice muy sonriente:

“tómala, ya la has ganado”.

Me salgo para la Plaza

con la pera en la mano.

Y todos ya murmuraban:

¡a remate la ha logrado!

Yo los pasos me brinqué

siempre que tuve ocasión.

Los chicos no me esperaban,

pero allí estaba Melitón.

3. Las canciones

Durante los días 25 y 26 se cantan diversas canciones en Sanzoles, con ocasión del Zangarrón. Los mismos cantares pueden oirse también en otras épocas del año.

Según el anteriormente mencionado Melitón, después de la famosa comida del “mutis” entonaban esta canción romance los quintos:

Camino de las Arenas

caminaba un arriero:

buen zapato, buena media,

buen bolsillo de dinero.

A la salida del monte

siete quintos le salieron:

— ¿A dónde camina el mozo?

¿A dónde va el arriero?

— Camino para la Mancha

con un recado que llevo.

— A la Mancha vamos todos

como buenos compañeros.

A la salida del monte

siete sables relucieron.

El arriero sacó el suyo,

que era de puro acero.

De la primera estocada

cinco cayeron al suelo.

Los otros dos se salvaron,

que de sus pies se valieron.

El Baile de las dos Filas está construido sobre la conocida canción de La retamilla. Con frecuencia, el público asistente desgrana sus letras, mientras el tamboritero acomete el son o la música:

La retamilla verde, la,

la verde retamá.

Cantad, cantad, compañeros,

que es día de Navidad.

La retamilla verde, la,

la verde retamá.

Ved cómo los forasteros

nos honran con su amistad.

La retamilla verde, la,

la verde retamá.

Echemos penas a un lado,

que hoy es día de gozar.

La retamilla verde, la,

la verde retamá.

Oiremos misa humillados;

luego iremos a almorzar.

La retamilla verde, la,

la verde retamá.

Ahora que estamos rendidos

iremos a descansar, la.

La verde retamilla, la,

la verde retamá.

Bien nos hemos divertido

y nada hay que lamentar, la.

La verde retamilla, la,

la verde retamá.

La presencia de mozos de El Piñero provocará la canción de Adela, moza pretendida por Tomás (de El Piñero) que no quiso pagar la cuartilla o cantarada, siendo suplido en sus pretensiones por otro del mismo Sanzoles. Alude a un suceso real:

Asómate a la ventana,

bella moza de Sanzoles,

y alumbrarán la mañana

tus ojos que son dos soles.

Al mismo tiempo verás

cómo marcha el forastero;

triste lo contemplarás

cómo marcha hacia El Piñero.

Te has portado como buena

con nuestro fiel compañero,

y, muy franca y muy serena,

has despreciado el dinero.

Por tu rasgo de nobleza

miles de gracias te damos

y, admirando tu belleza,

todos te felicitamos

Acepta esta serenata,

bella moza de Sanzoles,

de este pueblo flor y nata

con dos ojos como soles.

El paso de los mozos por las bodegas da lugar a una serie de canciones que tienen como tema fundamental el vino. Quizás sea ésta la más socorrida:

Cuando Marroquí

salió de Madrid

con la capa rota

(beba usté una copa,

vuelva usté a beber,

que sabe a pie),

una vieja me enseñó a cantar:

“bebe, Juan; bebe, Juan…”.

Ved a este gachó

que empina la botita;

con ella en la mano,

a su camarada invita.

Mientras beberá,

se le cantará:

“El bomba sí, el bomba va,

el bomba-bomba-bomba,

el bomba-bomba va.

Bébetelo bien,

bébelo mal,

bébelo todo,

todo-todo-todo.

todo sin cesar”.

La Función del Zangarrón suele terminar, como se dijo anteriormente, con el himno de Sanzoles. Esta villa –orgullosa y celosa de su identidad cultural– tiene su propio himno.

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Responses

  1. gracias amigo por tan marabillosa pagina ke emociona y entristece a la vez por tantas cosas perdidas y tantas ganadas….
    un saludo

    • Gracias por entrar en el blog y apreciar su contenido. Paco hizo un gran trabajo de recopilación y análisis de la cultura tradicional, y merece la pena difundirla por todos los medios. Contadle a otros donde está su blog. Un saludo.


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