Posteado por: rodriguezpascual | 26 diciembre 2010

El zangarrón de Montamarta


El zangarrón de Montamarta

Francisco Rodríguez Pascual


I.El pueblo

Faustino Gómez Carabias fue un entusiasta admirador de Montamarta. Así lo manifiesta en su Guía: “Situado este pueblo en una extensa llanura tiene una deliciosa posición, pues por cualquier parte donde se mire se descubre un horizonte despejado, adornado de frondosas alamedas y plantíos serpenteados por las varias aguas que le bañan y fecundizan, disfrutando al mismo tiempo de un clima templado y sano… Tiene un monte regular de encina, y su terreno excelente y feraz produce muchos y exquisitos cereales y legumbres de todas clases y abundantes y nutritivos pastos y yerbas con que se alimentan y crían”.

Montamarta, con una altitud sobre el nivel del mar de 687 m, posee un término de 56,82 km2. Dista 18,5 km de Zamora, capital de su provincia y diócesis y cabeza de su partido judicial. Limita con Piedrahita y San Cebrián (ambos de Castrotorafe), Andavías y Moreruela de los Infanzones. Pertenece a llamada Tierra del Pan. Es difícil precisar la fecha del primer asentamiento humano en Montamarta. Existe documento del siglo XII donde aparece ya su nombre. Figura también junto a personajes tan significativos de la historia española como Pedro I el Cruel, Juan II, Carlos V…

Su población ha variado con el correr del tiempo:

1850: 562 h.

1900: 1.249 h.

1920: 1.343 h.

1975: 981 h.

La configuración actual del pueblo difiere de la primitiva, debido a la presencia del embalse del Esla, una de cuyas colas invadió su terreno. Los historiadores zamoranos suelen distinguir dos partes en Montamarta:

1ª. El núcleo urbano, constituido por casas de tapial y adobe en el que se ve también la cantería. Han destacado en él los siguientes edificios:

– Iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Castillo; la titular es la Asunción de María Santísima.

– Iglesia de San Miguel Arcángel, actualmente filial, pero que antes fue también parroquia.

– Ermita de la Santa Cruz (hoy desaparecida), junto a la iglesia de San Miguel; perteneció a la cofradía del mismo nombre.

2ª. Edificaciones “extramuros”. Fueron muy abundantes en otras épocas. Los historiadores citan éstas:

– Convento de San Jerónimo, fundado por Juan de Valencia, contemporáneo de Juan II.

– Ermita del Monreal. Una imagen de la Virgen de Monreal se encuentra en la iglesia parroquial.

– Un tejar denominado el Mazal, que ha surtido de ladrillos, tejas y baldosas a Montamarta y a la comarca.

– Varios molinos harineros y aceñas, situados en las márgenes del cercano Esla.

– Algunos palomares.

– Casas de guardas y caseríos.

– Varias casas y fincas de recreo.

Unos cuantos factores han contribuido a que la cultura urbana (en cuanto distinta de la rural) haya estado en cierta  medida presente en la vida de los habitantes de Montamarta: cercanía de Zamora, existencia antigua de casas de recreo (lo que hoy llamamos chalés) de vecinos de la capital, carretera (antiguo camino de herradura) de Sanabria, proximidad del ferrocarril… Sin embargo, este hecho constatable no ha logrado eliminar el sabor popular en los comportamientos de esta gente tradicionalmente religiosa, honrada, servicial… Queremos subrayar el componente religioso, porque lo estimamos esencial para la compresión de los habitantes de Montamarta. Hasta finales del siglo pasado existieron dos parroquias en el pueblo: la de San Miguel y la de N.ª Sra. del Castillo, con la peculiaridad de que, en ocasiones, una perteneció al arciprestazgo de Zamora y otra al de Tierra del Pan. Funcionaron en las mismas varias cofradías: Santa Águeda, Santísimo Sacramento, Virgen del Rosario, Santa Cruz, Animas… En siglos pasados, ¿funcionó también una cofradía de mozos con el título de San Esteban? Al menos existe en la iglesia una imagen policromada del santo protomártir de medio metro de altura. Dicha hermandad de mozos fue suprimida en muchos sitios debido a los desmanes a que daba lugar, siendo reabsorbida a veces por la de Santa Águeda, que pasaba así a ser cofradía de la mocedad masculina y femenina.

El anteriormente mencionado Gómez Carabias dice que a la Virgen del Castillo “se profesa especial devoción por el pueblo y los circunvencinos, celebrándose función en su honra todas las festividades de la Virgen en el año, y además Misa cantada todos los sábados del mismo”. La fiesta de la Asunción es, sin lugar a dudas, la más importante del ciclo festivo –religioso y profano– en Montamarta. Han existido otras fiestas y celebraciones, principalmente en torno a las cofradías. Destaca sobre todo la de Santa Águeda, de cuya cofradía se conservan los estatutos en el Archivo Diocesano. El festejo popular de las águedas tuvo antiguamente una gran implantación social en Montamarta, lo mismo que en otros pueblos de la comarca. Curiosamente, es el Esla el que marca el límite o frontera de estas celebraciones en la provincia de Zamora.

Desde un punto de vista sacro-profano, constituye el Zangarrón la fiesta más intensamente vivida por los habitantes de Montamarta. Montamarta no se entiende sin el Zangarrón, su signo de identidad más visible y apreciado.

II. Anotaciones previas

1. El nombre

Los mismos habitantes de Montamarta hablan a veces del Zangarrón de Montamarta, queriendo así distinguirlo del Zangarrón de Sanzoles. Los vecinos de este pueblo llaman frecuentemente Zangarrina y Zangarrón de Montamarta, quizás para resaltar la mayor importancia de su mascarada. Sin embargo, el nombre empleado habitualmente por propios y extraños es el mismo de Sanzoles: Zangarrón. Los viejos del lugar lo llaman también Diablo. Para ellos, la Función del Zangarrón es la Fiesta del Diablo.

2. La fecha

En la actualidad, la fecha del Zangarrón es el día de Año Nuevo, teniendo una especie de réplica o duplicado en Reyes. Las últimas generaciones no conocen otra fecha de celebración. Pero, ¿fue siempre así? La fiesta de los “zangarrones” y “tafarrones” ha estado protagonizada, desde tiempos inmemoriales, por la mocedad masculina, aunque últimamente ha quedado asignada sólo a los que entran en quinta. La participación de las mozas en los festejos es muy reciente. San Esteban –mancebo, protomártir y diácono– figura en el santoral popular como patrono de los mozos; sus cofradías, han sido cofradías de mozos; muchas de ellas se convirtieron en los siglos XVIII y XIX en las célebres “sociedades de mozos”. Todo esto me hace sospechar que, en tiempos pretéritos, la fiesta del Zangarrón de Montamarta se celebró el día de San Esteban, como ocurre en Sanzoles y Pozuelo de Tábara. La presencia de la imagen del santo en la iglesia parroquial avala aún más esta hipótesis.

3. Versión popular sobre el origen

No existen leyendas en sentido estricto acerca del origen de la fiesta. Hay, eso sí, diversas creencias e imaginaciones populares, algunas de las cuales han conseguido cierto éxito entre la gente, como la que recoge Celedonio Pérez Sánchez: “Corren tiempos difíciles y las instituciones consumen la totalidad de los bienes depositados en las arcas del Estado. Es necesario recaudar dinero entre aquellos que no tienen medios políticos para defenderse. El pueblo llano se siente cada vez más oprimido. Las cosechas son malas y las continuas guerras merman el número de brazos necesarios para cultivar la tierra con desahogo. Estamos en la primera semana del año y la Inquisición ha comenzado a recaudar impuestos. Para este menester, emplea todos los medios posibles a su alcance. Ya se sabe: si alguien no paga, el ‘Zangarrón’ se encargará de cobrarle mediante el chantaje de la fuerza. Todos los vecinos de Montamarta saben que este personaje es un traidor al servicio del poder, alguien que oculta su rostro para no ser reconocido”.

III. Los personajes

1. El zangarrón

Es el protagonista indiscutible y único de la fiesta. Durante “el día del año” es también el personaje más importante de la localidad; de él, de sus acciones y fechorías vivirá  pendiente el pueblo entero. Su atuendo actual responde al modelo que recuerdan los más ancianos, pudiéndosele considerar como el tradicional de la celebración. Éstas son sus piezas:

a) Careta de corcho, pintada de varios colores. rojo de fondo; blanco en los ojos y los dientes; negro en cejas y bigote. Está coronada por dos orejas de liebre.

b) Mantilla: piel de animal que comienza en la parte cimera de la careta y recorre o cubre las espaldas. Actualmente es de piel sintética, pero antiguamente era de piel natural, preferentemente de beche (macho cabrío), marón (carnero) o toro.

c) Blusón-zurrón amplio, que incluye un bolso para guardar los donativos que entrega la gente; tradicionalmente se ha hecho con una colcha de cama de diversos colores. Está fuertemente ceñido a la cintura.

d) Cencerros: son tres y de enorme tamaño; están colocados atrás, en la cintura, y van sujetos a un cinturón de cuero. Son los únicos cencerros que suenan durante todo el día.

e) Pantalones ajustados, con una pierna de color rojo y otra de color gualda o amarillo. Antiguamente se confeccionaba con toallas. Llevan clavadas flores polícromas de papel.

f) Zapatillas y calcetines de color blanco.

h) Instrumentalidad:

Asador gigante de hierro, que termina en tres puntas; por eso, la gente culta lo llama tridente.

– Vejigas hinchadas; los más viejos del lugar aseguran que también fueron utilizadas en tiempos pasados

2. Los pajes

Suelen ser dos, amigos o compañeros de quintas del Zangarrón. Le acompañan siempre y le ayudan en diversos menesteres, como la recogida de limosnas o donativos. No llevan ningún vestido o disfraz especial.

IV. La fiesta

1. Noche Vieja: la elección

José Muñoz Miñambres, rememorando sus vivencias infantiles, describe así el momento inicial de la elección del Zangarrón: “El nombramiento del Zangarrón se hace la Noche Vieja a partir de las doce de la noche, en la plaza del pueblo. Frente al Ayuntamiento, se reúnen todos los mozos pertenecientes a la quinta del nuevo año y ante alguna autoridad local y el mozo más viejo (denominado Alcalde de mozos) y muchos curiosos (prevaleciendo jóvenes) es elegido en “secreto” uno de ellos, bien voluntariamente, o bien por sorteo”.

Valiéndome de informaciones de los vecinos, quiero hacer algunas puntualizaciones al relato de Muñoz Miñambres:

1ª. Hoy se suele hacer el nombramiento en un lugar cerrado con la asistencia de los quintos en exclusiva. Se siguen utilizando las dos técnicas para la elección: aceptar por voto “secreto” el ofrecimiento voluntario de alguno de los mozos o echarlo a suertes; para esto último, se ha empleado preferentemente la baraja, nombrando Zangarrón a quien le haya correspondido el tres de oros o el tres de bastos.

2ª. En cualquier caso, se deben mantener ocultos los resultados, ya que la personalidad del Zangarrón no puede ser desvelada hasta el momento de su entrada en la iglesia.

2. Año Nuevo: la fiesta

En este día se desarrollan los actos o momentos fundamentales de la fiesta del Zangarrón de Montamarta. Los vamos a describir siguiendo el orden cronológico.

a) La vestición

La vestición es a la vez la confección sobre la marcha del traje. A excepción de la careta y otros aditamentos, todo se elabora en el acto. No hay traje prefabricado y trasmitido de unos años a otros, como ocurre en Sanzoles. Para ello se necesitan manos especialistas. El señor Tano viene haciéndolo en los treinta y cuatro últimos años. Con la colcha confecciona el blusón-zurrón; y con toallas o telas, los pantalones. Todo queda fuertemente cosido, formando una sola pieza; el Zangarrón queda así embutido en su disfraz y prisionero del mismo. Desde ese momento hasta las tres de la tarde, no podrá atender a sus necesidades fisiológicas más elementales, tanto mingitorias como cacatorias. Después de vestido el Zangarrón, las mozas le colocan polícromas rosas de papel en los pantalones y en las zapatillas. La colocación de una gran rosa en la entrepierna constituye el momento álgido de la ceremonia. Esta se celebra al amanecer, estando abierta al público moceril, masculino y femenino (los quintos/as), que deben mantener en secreto el nombre del Zangarrón.

b) El anuncio

Una vez finalizada la vestición del Zangarrón, da éste una vuelta por todas las calles sonando los cencerros para despertar a los vecinos y anunciarles que, un año más, se tiene la fiesta del Zangarrón. Antiguamente salían también los dulzaineros –Montamarta contó con una buena escuela de dulzaina– para tocar la alborada, como se hacía en todas las grandes festividades del año.

c) Felicitación y aguinaldo

Antes de la Misa Mayor, el Zangarrón, acompañado de sus Pajes, vuelve a salir, esta vez para felicitar el Año Nuevo y las Pascuas a todos los vecinos. Se ha seguido siempre cierto orden en este acto de cumplido social. Primero las autoridades: sacerdote, alcalde, juez de paz, jefe de puesto de la guardia civil, maestro, médico… En segundo término se felicita a los familiares y allegados de los quintos. Por último, se hace lo mismo con el resto de los vecinos. No se pasa por las casas de aquéllos que tienen luto reciente. Los quintos emplean una fórmula estereotipada para la felicitación, que se trasmite de año en año con pequeñas variaciones.

Los vecinos responden a la felicitación de los quintos dándoles el aguinaldo. Hasta hace poco se daba en especie: productos del cerdo (sobre todo chorizo), dulces, nueces, castañas, turrón… Ahora se les da preferentemente dinero. El Zangarrón guarda los donativos en el blusón-zurrón o los entrega a sus Pajes.

d) Camino de la iglesia

La Misa Mayor se celebra este día en la iglesia parroquial, es decir, en la iglesia de la Asunción, llamada también ermita del Conde o de N.ª Sra. del Castillo, situada en un altozano y que ha sido objeto de inspiración para bastantes artistas. Hacia ella se dirige el pueblo y, por supuesto, el Zangarrón, seguido de la chiquellería… Momento de expectación general es el salto del Zangarrón sobre el arroyo que discurre hacia el Esla. El punto exacto del salto está situado junto al antiguo y abandonado puente romano. Todo el público está pendiente de la potencia y destreza del Zangarrón, y más que nadie sus compañeros de quinta. El prestigio del grupo depende de lo que haga el enmascarado. Si se realiza el salto bien y con limpieza, lo celebrarán todos con ruidosos y prolongados aplausos. Junto a la entrada de la iglesia el Zangarrón, todavía con la careta puesta, felicita el Año Nuevo a los mozos y mozas que van llegando al templo. La mocedad le da también su aguinaldo o limosna, generalmente dinero. Si el donativo es espléndido, el Zangarrón lo exhibe ostentosamente, blandiendo el asador. En el caso de que sea ruin o nulo, somete a la juventud a dos tipos de penalización: a los mozos les da tres golpes con el asador o tridente en la espalda, obligándoles a adoptar una posición de sometimiento con la cabeza un poco inclinada; en cambio, a las mozas las brinca, es decir, trata de saltar por encima de ellas o intenta levantarles las faldas con un movimiento específico del pie, dejando al descubierto sus zonas más íntimas. Nadie se ofende por estos castigos, que están socialmente aceptados e incluso bien vistos.

e) La Misa y las obladas

Antiguamente durante la Misa, cantada por los hombres al estilo tradicional, se hacía la ofrenda, en el Ofertorio, de los frutos de la tierra, principalmente del pan y el vino. En la actualidad, las mozas coetáneas de los quintos ofrecen dos obladas o tortas de pan, que quedan junto al altar. Al finalizar la Misa, se produce algo insólito que constituye el momento cumbre en la celebración del Zangarrón. Lo cuenta así Muñoz Miñambres: “Privilegio del mismo (del Zangarrón) es, finalizando la misa, entrar en la iglesia (normalmente en Santa María del Castillo), dirigiéndose al altar mayor y, saludando respetuosamente, careta alzada y cara descubierta, caer de rodillas en el momento de la bendición final, circunstancia que aprovecha para clavar el asador en la ofrenda allí expuesta (las dos tortas), retirándose poco a poco, sin volver la espalda al Nacimiento, por el pasillo central y haciendo tres genuflexiones, hasta alcanzar la puerta de salida. Este momento es emocionante, así como el siseo de los feligreses, que hasta no verle la cara no sabían o dudaban de quién era  el Zangarrón”. Los informantes por mí consultados han hecho algunas pequeñas precisiones al relato de M. Miñambres:

1ª. Según algunos (no todos), el Zangarrón hacía también tres genuflexiones al entrar en la Iglesia.

2ª. En el momento de la bendición final, el Zangarrón no caía de rodillas, sino que sólo hincaba o hacía el ademán de hincar la rodilla derecha.

Al salir de la Iglesia, el Zangarrón entrega las dos tortas u obladas: una a los quintos y otra a las quintas. Estos las reparten entre el pueblo allí congregado. Todos participan del mismo pan, en un rito asombroso de comensalidad comunitaria.

f) Los tres brincos

Ya en la explanada que está junto a la iglesia, el público hace un gran corro, con el Zangarrón en el centro del mismo. Al llegar las autoridades civiles y eclesiásticas, el Zangarrón se inclina profundamente ante ellas, en gesto de reverencia, sumisión o respeto. Después da tres grandes saltos en redondo, blandiendo el asador, ante la expectación de los numerosos asistentes que premiarán con fuertes y prolongados aplausos la fuerza y pericia del enmascarado.

g) Carreras y acosos

En el breve tiempo que queda hasta la comida, el Zangarrón, acompañado por sus Pajes, termina de felicitar el Año Nuevo en aquellos domicilios que todavía no han recibido su visita de cortesía. La comida la hace en su propia casa. Aprovecha ese tiempo para descansar y descoser el traje si le apremia alguna necesidad.

Antes y después de la comida, se producen los acosos y carreras por las calles del pueblo. La gente incita al Zangarrón de diversas formas, como insultándole benévolamente, moviendo sus cencerros… Éste a su vez, la atrae ofreciéndole el chorizo de la Ofrenda o chorizo del Zangarrón, que es enormemente picante; está hecho expresamente para esta ocasión. Cuando logra atrapar a alguno, le da tres golpes con el asador en la espalda un poco encorvada. Todo ello produce la hilaridad entre el público, que sigue y celebra las incidencias de las carreras; éstas servirán de comentario para el año entrante y quizás para años posteriores.

h) Cena de los Quintos

Al anochecer, el Zangarrón –físicamente agotado– invita a los quintos (a veces también a familiares y amigos) a una cena de compañerismo, a base fundamentalmente de los donativos en especie y el dinero recogidos durante el día. Algún informante viejo me dijo que esta cena se hacía, en épocas pretéritas, en riguroso silencio, al estilo de lo que ocurre en Sanzoles. Sólo se hablaba al final para brindar por el Año Nuevo, con una fórmula que pasaba de generación en generación.

3. Creencias

Existen una serie de creencias acerca de la figura del Zangarrón, tan enraizada en el pueblo de Montamarta. La intensidad o profundidad de estas creencias varía según los sujetos y las generaciones. Voy a aludir brevemente a algunas de ellas.

1. Zangarrón e iglesia: Muchos creen que el Zangarrón no puede entrar en la iglesia con el disfraz puesto: sería un pecado, un sacrilegio… Cuando entra para clavar las tortas u obladas se sube la máscara, dejando al descubierto la cara. Con dicho gesto significa que en ese momento no está ejerciendo de Zangarrón.

2. Zangarrón y entierro: Unida con la anterior existe otra creencia, según la cual el Zangarrón no podría ser enterrado en lugar sagrado en el caso de que muriese con la careta puesta y actuando de Zangarrón.

3. Zangarrón y boda: Esta creencia es de signo distinto a las anteriores: se cree que el mozo que hace de Zangarrón, porque así se lo ha deparado el sorteo, tendrá también suerte con las mozas: le corresponderá como mujer la mejor del grupo.

(P.D. El día de Reyes también se realiza la función del Zangarrón, pero Francisco Rodríguez Pascual no dejó nada escrito sobre ello).

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